miércoles, 2 de marzo de 2011

Una excelente opción para los malditos de la tipografía


Este sitio permite poder escoger y asociar tipografías para utilizarlas en piezas de Diseño. Me parece bastante funcional y efectiva, además a aquellos que han sido maldecidos por la Diosa de la Tipografía, les va a ser de una utilidad pasmosa. Disfruten todos los beneficios del sitio y mejoren pues ese pésimo gusto tipográfico. Ya al que ni esto le sirva, pues en el Instituto Mariela los estan esperando con los brazos abiertos.

http://www.typetester.org/

Mil gracias Diego puerta por esta super valiosa colaboración

martes, 1 de marzo de 2011

No hay reglas para enseñar diseño

Excelente Artículo y una muy buena reflexión sobre los que se atreven a preocuparse sólo por ser profesores de Diseño subidos en un pedestal de ignorancia y que no han podido descubrir que su verdadera función en esta profesión es ser inspiradores, motivadores y ejemplo de amor y pasión por una carrera. SIEMPRE en la enseñanza del Diseño, estará por encima los sueños del estudiante ante las necesidades de egolatría de los profesores.

Rodolfo Fuentes

Hacen falta maestros muy respetuosos del potencial individual de cada uno de los alumnos a quienes preparan como diseñadores.

«Dont try to be original, just try to be good». Paul Rand

La educación de un (buen) diseñador no comienza necesariamente cuando éste decide formalizarla acudiendo a un centro de enseñanza. Aun sin él saberlo, seguramente comenzó mucho antes a orientarse hacia la disciplina proyectual, buscando acomodar curiosidad e intelecto a la posibilidad de crear mundos, pequeños mundos, mínimos o grandes actos de comunicación. Es obvio también que su proceso formativo tampoco termina ni mucho menos, al salir de la escuela… Los centros clásicos de enseñanza de diseño, paradigmáticos, como la Bauhaus y Ulm, la escuela suiza de Basilea, las escuelas independientes neoyorquinas como Canbrook o la School of Visual Arts, el Royal Art College de Londres, etcétera, han sembrado mojones en la programación de una enseñanza del diseño, con un notorio énfasis en lo formal y lo formal aplicado. Más cercanamente en el tiempo, este espacio de incidencia, se ha desplazado hacia el estudio de los hechos del diseño como conformadores de la cultura, asumiendo como válido el constante efecto boomerang que alimenta y retroalimenta lo que se hace con lo que se hizo, a veces resignificándolo, en ocasiones ubicándolo como componente de un repertorio cada vez más amplio de posibilidades.

Para moverse didácticamente en ese espacio se hace indispensable la aplicación de una metodología del diseño abarcativa, señaladora de caminos y sanamente caótica: la inserción en el mundo «global» de esta profesión desde una aproximación a lo sistémico, entendido como un relacionamiento horizontal y multipuntual con todo lo que conforma la existencia humana.

Los procesos formativos en «diseño» basados exclusivamente en la adquisición de un corpus de conocimientos informáticos y/o de procedimientos para la utilización de determinado o determinados paquetes de software, —típicos de las escuelas e institutos inescrupulosos que venden y certifican la ilusión del conocimiento en tres meses— son instrumentales, simples herramientas cambiantes, desechables y fácilmente aprehensibles por cualquier persona con un mínimo de formación cultural, y que a la hora de los resultados son tan ricos o tan vacíos como aquello para lo que se los utilice… Tan condicionantes como la dependencia que de ellos se desarrolle. Ese tipo de conocimiento —así como la ausencia formativa del imprescindible taller referencial— es tan ajeno al diseño como pueden serlo —sin ir más lejos—, los más profundos conocimientos en su disciplina de un ingeniero agrónomo de las razones de ser de un jardín zen.

Resulta fundamental respetar en cada individuo, su propia e intransferible cuota de creatividad y capacidad de proyectar. Como señala Gillo Dorfles al referirse —justamente— a la forma de enseñanza-aprendizaje propia del Zen, tal y como lo puede llegar a entender un occidental, se trata de «asistir al aprendizaje del discípulo»1. Buscar expandir su saber, provocando, seduciendo, mandando a barrer y a veces golpeando (metafóricamente, por favor) algún cráneo particularmente rígido en esta temática, sabiendo además que, como bromeaba Guillermo Cabrera Infante «todos los hombres son iguales, pero algunos son más iguales que otros»2.

Aprender diseño es una actividad muy seria, como también —y sobre todo— lo es enseñarlo. Ambos extremos requieren muchos años de formación, reflexión y práctica. Sumados a más años de curiosidad, búsqueda y audacia experimental, que son los elementos comunes para ambas partes del proceso educativo en diseño. La internalización de la mirada, del mirar midiendo ya no en centímetros o milímetros los elementos que utilizamos, sino en capacidades de comunicación, para las que no hay — o al menos no las podemos tener a mano fácilmente— unidades de medida. ¿Cómo evaluamos impacto, poesía, identificación, comunicación o sus inevitables opuestos? Es tan difícil como definir el concepto «calidad». Sin embargo la acumulación consciente de conocimiento nos va dando pistas para entenderlo y sobre todo, sentirlo.

El proceso de transmisión de conocimiento del diseño es para ambos, docente y estudiante, intercambio de experiencias e inexperiencias en el aprendizaje de lo que hoy día es uno de los más universales de los lenguajes y como tal necesita al mismo tiempo, asumir que «no hay reglas», una inmersión profunda en los medios y útiles y un nado preciso y muy libre en la congestionada piscina de los valores.

«No hay reglas», un concepto que no se refiere a la institucionalización de una especie de anarquía proyectual. Creatividad no es sinónimo de anarquía, así como anarquía no es sinónimo de desorden. En muchos casos no hay reglas porque no se necesitan o mejor dicho porque el ponerlas restaría posibilidades a la consigna de que, en diseño, «podemos hacer cualquier cosa».

Pero, una vez más la paradoja: hacer cualquier cosa no tiene otro significado que el de abrir totalmente las ventanas de la imaginación y tomar de lo que allí vemos, lo que a nuestro libre parecer, mejor contribuye a que se cumpla el objetivo del proyecto.

Los procesos básicos de la enseñanza de las disciplinas del diseño son muy sencillos y transparentes, tal y como lo son los rudimentos del ballet, por ejemplo: algunas posiciones básicas que se despliegan al infinito con la práctica y la suma de conocimiento, destreza y sensibilidad. Pertinencia del mensaje, conocimiento y manejo de las condicionantes culturales, presupuesto, estructura, color, ilustración, tipografía son algunos de los ejes sobre los que gira la enseñanza y por consiguiente el aprendizaje.

También, se hace necesaria la reflexión constante sobre el mundo propio, los gustos, las fobias, la música, el cine, en una palabra: el contexto personal como «container» y materia prima de nuestros métodos de trabajo. El desarrollo de la sensibilidad, práctica que no condice con una metodología formal, sino con un «seguir el hilo» que conduce a través de músicas, lecturas, películas y hasta de la contemplación de lo que sucede a través de la ventanilla del bus.

Pero al igual que no es saludable que un psicólogo o un psicoanalista se la pase analizando cada actitud o hecho que sucede consigo mismo o con quienes lo rodean, el diseñador debe tener muy claro cuando es persona común, cuando profesional, ya que es una parte la que hace posible a la otra, en el viejo juego circular de ser y hacer.

1. Dorfles, Gillo, Símbolo, comunicación y consumo. Barcelona, Lumen, 1984

2. Cabrera Infante, Guillermo, Tres tristes tigres, Seix Barral, Barcelona, 1969


sábado, 26 de febrero de 2011

La retórica y la estupidez

La linea que las separa es muy delgadita, pero muy delgadita, sin embargo, es el mejor recurso que tienen algunos para cubrir inseguridades y falta de conocimiento. El lenguaje rebuscado es tan evidente en nuestra profesión que desde alumnos, profesores, pseudo maestros del Diseño y cuanto pato llega a nuestra carrera lo vuelven su muletilla para verse más inteligentes y más sabiondos. lo importantes es que al final se les descubre la farsa que montan alrededor de esas palabras. He sido testigo de como caen ciertos mitos y sus obras, porque ante los retos quedan pequeños. pero peor: antes sus incautos seguidores.

sábado, 5 de febrero de 2011

Simple: esa es la clave del Diseño Gráfico






Tenemos que hacer que gente que no tiene idea de lo que le queremos comunicar nos entienda. Ese siempre va a ser el eterno problema de nuestra carrera. Entonces por qué no empezar por ejercicios como estos.

Si la gente tiene un referente mental, por más lentos que sean, van a asociar esos gallitos o detalles y valores plus que le pongamos a nuestros diseños.

Practiquemos esto con lo que tengamos a la vista. Eso ayuda a ser más hábiles a la hora de hacer símbolos. Así que, A PRODUCIR!!!!!

viernes, 28 de enero de 2011

Para ser un Diseñador Gráfico bien teso usted debería:

- Atragantarse de TODO el Diseño que vea en Internet

- Rodearse de un selecto circulo social en el que se incluya entre otros a un artista plástico, un comunicador, un teatrero, un vago inútil pseudo intelectual que hable toda la mierda posible con palabras raras para más que verse, sentirse intelectual.

- Alardear de conocer todos los sitios web de diseñadores muy tesos, hablar hasta el orgasmo sobre los tesos que son, a pesar de que nunca diseña o no sabe ni quinto de Diseño.

- Ir a todos los eventos de Diseño (talleres, conferencias, seminarios, entre otros) más que a conocer, educarse y actualizarse, a lucir camisetas muy "creativas", a recorrer como una vulgar pasarela, los pasillos de los auditorios, a mirar como rebelde sin causa (porque también debe tener una barba un tanto desaliñada para verse más conceptual)

- En el mismo evento, colocarse la escarapela amarrada al pantalón o dejársela en el cuello pero al revés o en la espalda, para verse igualmente rebelde.

- Hablar sandeces de lo último de la suite de Adobe, los últimos filtros, de los efectos y de que ya tiene la versión beta así sea un reverendo petardo.

- ir a conciertos (claro, los que regala la alcaldía!!!!!) a conceptualizar sobre lo banal y consumista que se esta volviendo el mundo, acompañado de un cigarrillo en la mano y bamboleandolo para verse mas malo.

- Trabarse porque le dijeron que eso lo hará tocar las puertas de la percepción creativa.

- Hablar de ser creativo y usar la palabra creativo de una manera tan poco creativa.

- Hablar de todos los amigos que tiene y conoce en agencias de publicidad, aunque jamás vaya a pisar una por mediocre y por petardo.

- Montar un flickr con unas miserables ilustraciones que dan verguenza de alguien que esta por terminar sus estudios de diseño ( y como ahora cualquier esperpento es ilustración!!!!)

- No diferenciar el ser Diseñador gráfico de ser Publicista.

- Tomar muchas fotos raras con una cámara más cara que un berraco. Esas fotos incluyen a un gamín del centro, algunos encuentros creativos en zonas de alta congregación creativa como el Lleras, El periodista, La villa, un ultra zoom de un insecto coleoptero por ahí, unos desplazados y alguna niñita igual de descerebrada que él, que se deje tomar fotos empelota por aquello de lo artístico

- Alardear del buen cine que ve, de que ir al festival de cine de Santa Fe es ir a la Meca. Al estar allá emborracharse, hablar en inglés 3 guebonadas para verse muy global o criticar a algún director de cine. Se me olvidaba, acostarse en el piso mientras proyectan una película o poner las patas en las mesas u otras sillas, para seguir queriendo ser James Dean criollo.

- Atragantarse de Mad Men para poder tener con qué decir burradas cuando en su circulo creativo se hable del último capitulo.

- No leer periódico. Ni en Internet (eso contamina el concepto).

- tener tenis de diseñador y ropa de diseñador.

-Twitear y ser fanático del twiter para evidenciar que no tiene quién lo quiere y que es más solo que una rata.

- Publicar cada pensamiento deprimente y pseudo filosofal de su vacía vida en facebook para mostrar su falta de autoestima. (esa le hice yo, lo confieso, pero ya no!)

- No hacer jamás esto que hizo este pelaíto con una enfermedad, que la gente ignoraba, lo veían como un bicho raro, un perdedor sin futuro en su colegio y que con el solo hecho de ser más normal que los normales descubrió que el secreto de ser alguien grande esta en ser simple y sencillo y lo mas pendejo: vivir la vida.

Conozco a alguien que ha hecho de la simpleza en que vive su carrera, su vida y su pensamiento la mejor herramienta para ser lo que es. Jorge Castaño. Calladito, muy calladito...


¿por qué no me gusta escribir sobre Diseño Gráfico?

A veces me pongo a mirar este blog que hace rato decidí tener para compartir cosas que a veces los estudiantes no saben, no conocen o les queda difícil encontrar o definitivamente les importa un demonio conocer y como que se ve muy frívolo. Como que sólo me dedico a poner unas imágenes y a escribir tres cositas y poner el link para que loleen y le saquen jugo y me he preguntado por qué no escribo de Diseño Gráfico y la conclusión es bastante cruel pero de lo más sensato para mí: Me da terror escribir sobre algo que respeto tanto como mi profesión. Respeto totalmente a algunas personas que escriben sobre teoría del Diseño Gráfico pero esto de tener un blog y que ese blog tenga tanta libertad de ser visto debe tratarse con respeto. Hay gente que se atreve a lanzar lan libre y descaradamente conceptos que a leguas se notan que son una serie de recopilaciones de cositas de aquí y allí de libros, otros blogs y libros o documentos, pero que se vuelven tan cruelmente duros a la hora de leer que parece que estuviéramos reviviendo los 10 mandamientos de la ley de Dios. No me gusta leer mucho de Diseño Gráfico, creo que eso se lo debo al hecho que donde estudié mi carrera me enseñaron algo tan raro como a disfrutar el ser Diseñador Gráfico, a enamorarme de mi carrera, a ser ultra apasionado por el futuro que decidí tener. odio escribir de Diseño porque cuando la gente se atreve a escribir sobre teoría del Diseño se empelicula tanto!!, se transforman en seres tan duros, técnicos y tan retrogados que uno a veces no entiende como diseñan tan bien. He aprendido a tener una relación muy silvestre con el Diseño Gráfico. Lo disfruto como un culicagado. Todos los días lo amo más que a mi vida, es mi novia ideal y a las novias se le dan detallitos tiernos y hermosos para demostrarle que uno se muere por ellas. Por eso espero que la lengua no me castigue pero espero nunca lanzar un concepto en mi blog que se atreva a parecer una regla o una norma del Diseño porque todavía, aunque llevo mucho rato en este rollo sé que me falta mucho para lanzar afirmaciones radicales de como diseñar, diagramar, manejar una tipografía, un color, una tendencia u otra cosa del Diseño. A pesar de que gran parte de mi vida como Diseñador Gráfico la he dedicado a enseñar en aulas, nunca he querido ser tan arrogante de hablar más allá de lo que siento que debe ser mi obligación como cualquier Diseñador: respetar la profesión, estudiar más, leer más, vivir más mi vida, ser ingenuo, y sobre todo humilde ante mi escaso conocimiento del Diseño Gráfico. Dios me salve de querer Dictar normas que sé que no cumplo simplemente para que mis alumnos me vean como alguien teso en Diseño Gráfico. Nunca he necesitado que me admiren por lo que digo del Diseño Gráfico y los únicos comentarios que me han llenado de pecaminoso veneno en mi ego es que mis alumnos digan que los hice enamorar del Diseño Gráfico. Con eso me basta.

viernes, 21 de enero de 2011

el packaging de grupo erre rousselot. Empaques que enamoran






Tanta falta que le hace a nuestras academias de diseño gráfico la enseñanza y valoración del empaque como excelente medio de comunicación vusual y de posicionamiento de marca de un producto ante las manos, los ojos y el corazón de un consumidor. Un muy buen ejemplo de lo que sí es diseño de empaques: este es el link: http://www.grupoerre-rousselot.com/trabajos.html